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En el año 1963 alguien tuvo la idea de hacer funcionar un tren turístico por el paso del viaducto. Seria en 1972 cuando por fin empezaría a correr el tren turístico de forma experimenta. Todavía el tren de las nubes no había alcanzado la fama que tiene hoy en día y el numero de viajeros de esa época era mas bien escaso, tanto incluso que en la década de los setenta el ferrocarril Argentino de las nubes estuvo apunto de suspender el servicio. Seria en el año 1976 gracias a un articulo periodístico publicado en la revista Autoclub por Federico B. Kirbus con el titular “A las nubes en un tren” cuando los turistas empezaron a interesarse por el tren panorámico. La duración del recorrido en la década de los setenta era de doce horas, mas adelante se incrementaría hasta las quince horas aunque el tren se detiene durante el recorrido en algunos puntos. Empezando el viaje:
Al principio de la excursión se atraviesa el Valle de Lerma, rodeados de montañas atravesamos tres climas totalmente diferentes. El Subtropical, con muy pocas lluvias, el semidesértico y al final del viaje el desértico total. Al poco rato de partir se llega a la primera estación del viaje. A una altura de 1520 metros sobre el nivel del mar, conocida como el Portal de los Andes. Esta estación esta ubicada en un fértil valle bañado por húmedos vientos, tiene un clima subtropical donde crecen los laureles, nogales y lapachos. Continuamos la marcha y por uno de los laterales del tren se puede divisar el gran lecho del río que se forma con el deshielo. Este río nos acompañara durante buena parte del trayecto.
Las siguientes estaciones son las de Chorrillos, Ingeniero Maury y Gobernador Solá con una altura de 2550 metros, en estos momentos el paisaje que se puede ver desde el tren es simplemente asombroso. Montañas de todos los colores se agrupan ante nuestros ojos, rojas, rosadas, verdes, amarillas, blancas y grises dejan ver la gran cantidad de minerales que se encuentran en estas tierras. Este es un paisaje en constante cambio gracias a las fuerzas del viento que soplan aquí, erosiona la roca y dibuja diversas figuras. Continuamos con el viaje y el tren llega de pronto a una gran curva hacia la izquierda para continuar subiendo mas y mas hasta los 3000 metros de altura donde pasaremos por el primer rulo ferroviario. Seguramente tu cuerpo sienta una sensación extraña ya que hemos pasado los 3000 metros y el oxigeno empieza a disminuir su concentración. Se pueden sentir mareos, cansancio general o los oídos taponados. Si esto ocurre el tren dispone de unos tubos por los que puedes tomar oxigeno en todos los vagones. Pasamos rápidamente por otros viaductos, puentes, túneles y un segundo rulo. Hemos llegado ya a los 3700 metros y estamos en la estación de Cachiñal, “camino de sal”. Aquí el clima ya es casi desértico, solo se ven piedras y muy pocas plantas, entre ellas destaca el cardón, un cactus de madera muy resistente.
Después de esta necesaria maniobra el tren retomara la marcha hacia el viaducto de La polvorilla, escasos metros nos separan ya de el. Tras una curva hacia la izquierda aparecerá ante nosotros esta increíble obra de ingeniería. Hemos llegado a La polvorilla, este tiene unas características impresionantes: - 225 metros de longitud. - 1500 toneladas de acero. - Situado a 4200 metros sobre el nivel del mar.
Después de las fotos de rigor y de comprar algún recuerdo a las personas de la zona que se han acercado a nosotros el tren toca la vuelta a casa. Durante el trayecto de vuelta los vagones del tren se llenan de músicos locales que nos harán mas amena la vuelta. Ya estamos en casa, hemos recorrido 217 kilómetros en unas 15 horas. Merece la pena.
La verdadera atracción de esta ruta es el acueducto que le dio su nombre al “Tren de las Nubes”. Sin duda es una de las obras de ingeniería más importantes del Siglo XX ubicada a 4200 metros sobre el nivel del mar.
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